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Lucas Muñiz: “La montaña te enseña más de lo que imaginas si sabes escucharla”

Un joven que encontró en la montaña su camino

A los 22 años, Lucas Muñiz representa una nueva generación de deportistas que entienden el deporte como algo más que competición. Su historia combina la alta exigencia del esquí de montaña con una profunda conexión con la naturaleza. Desde niño, el frío, la nieve y las cumbres forman parte de su vida cotidiana.

“Desde muy pequeño supe que la montaña era el lugar donde quería estar.”

Su recorrido comenzó con el esquí alpino, pero fue a los catorce años cuando descubrió el esquí de montaña, una disciplina que le permitiría unir esfuerzo físico, estrategia y libertad. Poco después ingresó en la Selección Española Júnior de Esquí de Montaña, donde compitió durante seis temporadas, representando a España en campeonatos del mundo y copas del mundo youth.

Cada competición fue un aprendizaje, pero lo que realmente marcó su forma de entender el deporte fue la convivencia con la montaña.

Lucas recuerda los años de selección, los viajes, los entrenamientos y las madrugadas en los refugios. Sin embargo, cuando habla de su crecimiento deportivo y personal, lo hace desde una perspectiva más amplia:

“La competición te exige mucho y te ayuda a crecer, pero lo que realmente te forma es la montaña. Ella te enseña paciencia, humildad y respeto.”

Esa dualidad —la del deportista de alto rendimiento y la del amante del entorno natural— es lo que define hoy su filosofía de entrenamiento. Para él, la montaña no solo es un escenario de pruebas físicas, sino una maestra constante.

Del alto rendimiento al aprendizaje integral

Actualmente, Lucas forma parte del Programa de Tecnificación de Alpinismo de la Federación Madrileña de Montañismo, un espacio que combina técnica, rendimiento y formación en seguridad. Allí continúa desarrollándose como deportista, mientras profundiza en su conocimiento sobre entrenamiento en altura y fisiología del esfuerzo.

“Entrenar en altura te cambia. Aprendes a escuchar al cuerpo, a planificar y a entender que la naturaleza siempre tiene la última palabra.”

La preparación en entornos de montaña, explica, va más allá de los beneficios físicos. Obliga a la mente a adaptarse, a mantener la calma en condiciones exigentes y a tomar decisiones bajo presión. Según él, estas capacidades son transferibles a cualquier disciplina, desde el ciclismo hasta la carrera de fondo.

Entre la ciencia y la nieve

Además de su experiencia deportiva, Lucas se encuentra finalizando sus estudios en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) en la Universidad Politécnica de Madrid. Allí colabora con el Laboratorio de Fisiología del Esfuerzo, donde se investigan las respuestas del cuerpo humano en condiciones extremas.

“La ciencia me ha ayudado a entender mejor lo que pasa dentro del cuerpo cuando entrenas o compites en altura.”

Gracias a esta formación, combina la práctica con el análisis científico, aplicando los conocimientos de fisiología y recuperación al entrenamiento diario. Su interés no se limita al rendimiento físico; también estudia la preparación mental, elemento que considera esencial para cualquier deportista.

“En la montaña la mente tiene tanto peso como las piernas. Saber mantener la calma es parte del entrenamiento.”

El equilibrio entre tecnología y naturaleza

Lucas defiende una visión moderna del entrenamiento: aprovechar la tecnología sin perder el vínculo con el entorno natural. En su opinión, la combinación entre ciencia y naturaleza es el futuro del deporte.

“La tecnología te da datos, pero la montaña te da experiencia. La clave está en unir ambos mundos.”

La planificación, la medición del esfuerzo y el control de la recuperación son herramientas valiosas, pero siempre subordinadas al respeto por el entorno y la sostenibilidad de la práctica deportiva. Para él, el rendimiento sin respeto no tiene sentido.

Respeto, ética y aprendizaje

Esa filosofía impregna cada una de sus palabras. Lucas insiste en que la montaña no se conquista; se comparte y se respeta. Su forma de entender el deporte está marcada por la convivencia con otros deportistas, guías y equipos de rescate, con quienes ha aprendido la importancia de la cooperación y la prudencia.

“En la montaña aprendes que no estás por encima del entorno. Si no respetas, antes o después, te lo recordará.”

El respeto también se traduce en su manera de entrenar y de competir. Considera que el verdadero logro no es ganar, sino mantener la coherencia entre el rendimiento y los valores personales.

De deportista a futuro entrenador

Mientras sigue compitiendo, Lucas se prepara también como Técnico Deportivo Nivel 1 (TD1) en Esquí Alpino. Su objetivo es formarse como entrenador para poder transmitir su experiencia a nuevas generaciones de deportistas.

“Quiero enseñar a otros a disfrutar del proceso, no solo del resultado.”

Para él, la figura del entrenador no debe centrarse únicamente en la técnica o la condición física. Debe acompañar al deportista en su desarrollo integral, ayudándole a gestionar la frustración, la presión y la constancia.

“El buen entrenador no solo mejora atletas, forma personas.”

Más allá de la competición: la exploración

Lucas ha llevado su pasión a algunos de los escenarios más impresionantes de Europa. Ha abierto y descendido líneas de esquí alpinismo en Noruega, los Pirineos, los Alpes y Gredos, siempre buscando el equilibrio entre desafío y seguridad.

“Explorar una línea nueva es una forma de conocerte. No hay cronómetro, solo tú, tus compañeros y la montaña.”

Cada expedición, explica, es una experiencia que refuerza su vínculo con la naturaleza y le recuerda la importancia de la preparación física, la planificación y la toma de decisiones en entornos cambiantes. En sus palabras, “la montaña no perdona los descuidos, pero premia la paciencia”.

El impacto mental de la montaña

Más allá del rendimiento, Lucas destaca el valor emocional que tiene entrenar en la naturaleza. Asegura que el silencio, el esfuerzo y la concentración generan una sensación de equilibrio difícil de encontrar en otros entornos.

“En la montaña no hay distracciones. Te centras en respirar, en avanzar. Es una forma de meditar en movimiento.”

Esa conexión interior le ha permitido mantener el enfoque incluso en momentos de presión o cansancio. Considera que el entrenamiento mental es un aspecto todavía poco trabajado, pero esencial para cualquier deportista, desde un corredor amateur hasta un profesional.

Rendimiento y humanidad

Para Lucas Muñiz, el éxito no se mide únicamente en resultados. Se mide en lo que el deporte aporta a la vida cotidiana. En cómo cambia la forma de relacionarse con el cuerpo, con los demás y con el entorno.

“El deporte tiene sentido cuando te hace mejor persona.”

Su visión conecta con la misión de COPPEL health & sports: promover un estilo de vida activo, consciente y sostenible, donde el bienestar físico se acompaña de salud mental y respeto por el entorno.

Desde esa perspectiva, Lucas representa el espíritu de quienes entienden que el deporte no termina cuando acaba la competición, sino cuando se convierte en una forma de vivir con propósito.

“La montaña no es un lugar para dominar, sino un espacio para aprender”

Antes de despedirse, Lucas resume en una frase la filosofía que ha guiado su camino:

“La montaña te pone frente a ti mismo. Si sabes escucharla, te enseña mucho más de lo que imaginas.”

Sus palabras reflejan la madurez de un joven que ha aprendido tanto de los cronómetros como de las cumbres. En ellas late la esencia de un mensaje que trasciende el esquí: el deporte es, ante todo, una oportunidad para crecer.

Articulo publicado en “Espacio Deporte Magazine” – 14, que puedes descargar aquí

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