Hay deportistas que parecen desafiar al tiempo, y luego está Diego Ruiz Asín. Si echas un vistazo a los registros de la FIS, te das cuenta de que su carrera no es solo una lista de éxitos; es una lección de resistencia. Diego es uno de esos nombres propios que ha llevado el esquí de fondo español a los Juegos Olímpicos y a los mundiales más exigentes, manteniendo el tipo cuando las piernas ya no podían más.
Pero Diego no es solo nieve y altas pulsaciones. Detrás del deportista que recorre kilómetros en silencio, hay un tipo que cambia los esquís por la guitarra eléctrica para descargar adrenalina con la banda, Hot n’ Roll. En esta charla para COPPEL health & sports, nos sentamos con él para entender cómo se gestiona esa dualidad. Hablamos de la dureza del deporte de élite, de las cicatrices que dejan las derrotas y de cómo encajar el entrenamiento, el trabajo y la familia sin volverse loco en el intento.
Bloque 1: La huella en la nieve (Carrera y Éxitos)
Seguramente son varios factores. Por un lado la mentalidad o gen competitivo, que es algo innato que te acompaña toda la vida, por otro lado, vas adquiriendo unos hábitos durante la carrera deportiva que se acaban convirtiendo en un modo de vida, y vas de alguna forma dejando la alta competición muy poco a poco, al ritmo que marca la lógica vital de envejecer e ir perdiendo rendimiento, en lugar de dejar el deporte y la competición de forma abrupta y repentina.
No podría quedarme solo con un recuerdo. Es imposible. Hay momentos deportivos muy muy buenos, pero seguramente el camino recorrido, y las vivencias y relaciones con compañeros españoles y de otros países son lo mejor. Es un deporte extremadamente duro, por la exigencia fisiológica tremenda, pero también por el entorno en el que se desarrolla, y los vínculos que se crean entre los corredores son muy especiales, se comparte mucho sacrificio.
Poder viajar ahora por muchos lugares y reencontrarte con compañeros de fatigas de esos años, algunos campeones olímpicos es algo realmente maravilloso.
Es un deporte extremadamente duro, como decía. Se demuestra con los datos objetivos de consumo de calorías por hora, por los valores de consumo de oxígeno, etc. Y el entorno en el que se compite y se entrena muchas veces es muy duro, con temperaturas muy bajas, o en ocasiones en el entrenamiento en los glaciares con condiciones durísimas. Creo que se sufre tanto, tantos días, que por un lado te hace humilde, y por otro te da una perspectiva de que nada, absolutamente nada se regala. Hay que trabajar mucho para conseguir las cosas, tener confianza en uno mismo pero nunca confiarte. Un campeón del Mundo con el que pude entrenar bastante solía decir «el fondista siempre está cansado».
Bloque 2: Las cicatrices del deporte (Decepciones y Resiliencia)
Al hilo de lo anterior. Se sufre tanto en el día a día que se asume con cierta naturalidad y resignación que las cosas no vayan siempre bien. Supongo que es un rasgo bastante común de los fondistas el ser muy cabezotas y no rendirse.
Realmente no. Sí que hubo un punto de inflexión en el que la situación con los directores técnicos de la federación, por una actitud de falta de respeto al sacrificio que se hacíamos y a lo que cuesta llegar a un cierto nivel, me dije a mí mismo que no iba a permitir que ninguna persona de ese tipo me impidiese cumplir mis sueños.
Bloque 3: Salud, Familia y el «Tetris» diario
Hay que organizarse muy bien y priorizar. El deporte te da mucho, pero siempre exige sacrificio. A diferentes niveles, por supuesto, pero siempre hay que sacrificar. Entiendo que son muchas las ocupaciones diarias, y realmente es imposible llegar a todo. Hay que priorizar y sacrificar algo. Ya depende de cada uno….En mi caso, hago mucha menos vida social de lo que me gustaría.
No ha cambiado mucho. Con un nivel muy alto de actividad física por suerte no tengo que contar calorías. Lo que intento en cualquier caso es adaptar lo que ingiero a lo que voy a gastar a nivel energético. Y comer de todo y lo más equilibrado posible, aunque soy un poco laminero.
Bloque 4: La válvula de escape: Hot n’ Roll
Contraste. Son mundos muy diferentes, aunque para poder tocar decentemente un instrumento hay que tener también bastante disciplina y continuidad; en ese sentido me ayuda mucho la ética del trabajo adquirida en el deporte. Me ha gustado mucho siempre la música, y creo que tocar con el grupo me aporta un contraste vital respecto al deporte que es pura salud mental. Además tengo la suerte de tocar con mis amigos, es una forma de pasar un tiempo con ellos que seguramente de otra forma no pasaría. Nos lo pasamos en grande y si además podemos hacer disfrutar a la gente con la música… poco más se puede pedir.
No. Al menos en mi caso. Algo de nervios o tensión siempre hay, por el mero hecho de querer hacer las cosas bien. Pero no tiene nada que ver. Estoy mucho más relajado cuando vamos a tocar y, curiosamente, no noto diferencia( a nivel de presión o nervios ) entre tocar en un sitio pequeño con poca gente o tocar en un lugar más grande para más de mil personas. Me lo paso genial siempre.
Sin duda. Lo que más me llena y preocupa siempre es estar con mi familia. El deporte es pasión y profesión. Esas parcelas tienen sus satisfacciones enormes pero también muchísima carga de responsabilidad. El rock, la música, tiene solo la parte de disfrutar. Una gran terapia.
Cualquiera. La música siempre es buena y positiva. Evidentemente para entrenar siempre mejor cualquier tema de rock que no sea una balada va bien!
Bloque 5: El futuro y la esencia
Buena pregunta. Ser el mejor padre posible. El mejor marido. el mejor hijo. Yerno, cuñado, tío, amigo. No es fácil. En lo deportivo, me gustaría mucho ayudar a las generaciones de jóvenes que van llegando, y de una forma especial me gustaría poder ayudar a gente con discapacidad en el ámbito deportivo. En general me hace ilusión poder transmitir de alguna forma toda la experiencia que he acumulado en mi vida deportiva. Tampoco me importaría comentar alguna carrera en tv. Ah! y grabaré en algún momento un disco!!
Ser siempre uno mismo. No dejar nunca de luchar por lo que quieres. Creo que lo hice.
Lo de siempre…. más inversión. Puede parecer que se invierte bastante, pero en realidad si nos comparamos con otros países estamos en un nivel muy bajo de inversión y de cultura deportiva.
Pues hasta el día de hoy no ha habido mucho más…. Pero cuando no hago nada de eso dedico todo a mi familia.
Que tiene que asumir que va a ser muy muy duro. Que lo disfrute, cada día, paso a paso, que no se desanime. Pero tiene que tener claro que es un camino duro y largo, y que sin duda le va a hacer mejor persona.
Terminamos la conversación y te queda la sensación de que, para Diego, el éxito no era solo cruzar la línea de meta en primera en una buena posición. Al final, lo que queda es el poso: los amigos que ha hecho en los glaciares, la disciplina que le sirve para clavar un acorde y esa humildad de quien sabe que en la montaña nadie regala nada. Nos quedamos con su faceta más humana, la de querer ser el mejor padre y seguir ayudando a los chavales que vienen apretando fuerte desde abajo.
Desde COPPEL health & sports, le damos las gracias por su sinceridad. Nos vamos con ganas de escucharle en ese próximo concierto y, sobre todo, con la lección aprendida de que para aguantar en la élite —o en la vida— hay que ser un poco cabezota y, sobre todo, muy fiel a uno mismo. Si alguna vez os falta motivación para salir a correr o entrenar un día de lluvia, recordad las palabras de Diego: el camino es duro, pero es lo que te hace mejor persona.
Sergio Lope
COO – Director de Operaciones de Coppel Heath & Sports
Articulo publicado en “Espacio Deporte Magazine” – 16, que puedes descargar aquí